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LECCIÓN   3.1

La adoración es el culto público de la Iglesia.

La adoración es la oración y la labanza pública de los congregantes. Es diferente de la acción privada de la fe de los creyentes, que también fue recomendada y practicada por Jesús:
 
"Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará" (Mateo 6:6).
 
Se trata de la intimidad a solas con Dios y de la voluntad esforzada por la oración. La mayoría de las veces es para dormir que cerramos la puerta. Aquí es para orar, como frecuentemente lo practicó el mismo Maestro: 
 
"A la mañana siguiente, antes del amanecer, Jesús se levantó y fue a un lugar aislado para orar" (Marcos 1:35).
 
La recompensa de su oración mediante los signos, los milagros y las señales, era el resultado de haber estado en la amistad personal con Dios. Pues siempre que terminaba de ministrar, volvía a la soledad en oración:
 
"Después de despedirse de la gente, subió a las colinas para orar a solas" (Marcos 6:46).
 
Jesús tenía el hábito de cerrar la puerta, disciplinar la mente y dominar las emociones a través de su vida de oración:
 
"Así que Jesús muchas veces se alejaba al desierto para orar" (Lucas 5:16). Procedimiento que usó hasta el final de su misión:
 
"Entonces Jesús fue con ellos al huerto de olivos llamado Getsemaní y dijo: Siéntense aquí mientras voy allí para orar" (Mateo 26:36)
 
Pero además de la oración íntima, personal y a solas, los discípulos también aprendieron de Jesús la oración en público, que llamamos adoración.
 
La adoración es el culto público de la iglesia porque es la forma exterior, sencible y visible de la oración y la alabanza, desde los comienzos del cristianismo:
 
"Todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos" (Hechos 2:47).
 
El cúlto público es tan necesario y útil a la vida espiritual, como la oración en privado, porque es para testimonio (Mateo 24:14). La manifestación pública se debe a que la iglesia es un cuerpo visible.
 
Por ser el cuerpo de Cristo, la vida de la iglesia debe ser clara, evidente y manifiesta a todo el mundo. El culto público es la prolongación de la humanidad de Cristo en la actualidad para el mundo:
 
"Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con su presencia" (Efesior 1:23).
 
La adoración pública es un acto que se hace en todo lugar y en todo tiempo. Siendo que es un momento expresivo, propio y representativo de los miembros de la iglesia, se espera que cada creyente tenga sentido de pertenencia, de transparencia y responsabilidad, asistiendo siempre a la adoración de su iglesia:
 
"Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo" (1 Corintios 12:27).
 
Por lo imprescindible de adoración, es que siempre hay un motivo para la celebración. Los congregantes forman una asamblea celebrante con acciones ceremoniales y solemnidades preceptivos y sistemáticas.
 
Los actos de adoración se hacen en un clima festivo, espontáneo, más no improvisado. Existe una formación intencional, metódica y con propósito del liderazgo entre los miembros de la iglesia:
 
"Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo" (Efesios 4:12).
 
Esta edificación de la iglesia, se realiza con el esfuerzo y la lucha de los mismos miembros que han sido elevados a la dignidad de ser configurados con Cristo:
 
"Me alegro cuando sufro en carne propia por ustedes, porque así participo de los sufrimientos de Cristo, que continúan a favor de su cuerpo, que es la iglesia" (Colosenses 1:24)
 
El culto público de la iglesia es la presencia viva, visible y eficaz del pueblo creyente, unido y organizado. Los signos y los símbolos que se usan en el culto presentan a Cristo, quien produce el crecimiento de la iglesia (Hechos 2:47), mientras los creyentes alaban a Dios disfrutando con el pueblo:
 
"Pues Cristo mantiene todo el cuerpo unido con las articulaciones y los ligamentos, el cual va creciendo a medida que Dios lo nutre" (Colosenses 2:19).

Como resultado de la participación colectiva de la congregación, la iglesia crece, se fortalece y es alentada a exteriorizar su testimonio:
 
"Los apóstoles daban testimonio con poder de la resurrección del Señor Jesús y la gran bendición de Dios estaba sobre todos ellos" (Hechos 4:33)
 
Por eso, la iglesia adora unánime (Hechos 1:15), recita su confesión de fe (Romanos 10:9-10), aprende las Escrituras (Romanos 15:4), enseña su doctrina (2 Timoteo 3:15) y persevera en oración y ruegos (Efesios 6:18).
 
Aunque muchas veces la adoración se ha envalantonado de protocolo y parafernalia, siempre está volviendo constantemente a simplificar el culto, a pluralizar las vestimentas y a mantener la sobriedad, consciente de que hay que actualizar la adoración divina.
 
Por ello, el orden del servicio público es dinámico, libre, participativo, contemporáneo y popular. Es un tiempo propicio de renovación constante, de ahí que sea ideal para presentar a quienes han sido evangelizados y enseñados.
 
En el culto público es donde los nuevos creyentes se unen a la oración y a la alabanza, confiezan públicamente su fe y cómo buenos obreros no tienen de que avergonzarse (2 Timoteo 1:8), sino que empiezan a hacer signos y prodigios, como los primeros cristianos:
 
"Los apóstoles hacían muchas señales milagrosas y maravillas entre la gente. Y todos los creyentes se reunían con frecuencia en el templo, en el área conocida como el Pórtico de Salomón; pero nadie más se atrevía a unirse a ellos, aunque toda la gente los tenía en alta estima. Sin embargo, cada vez más personas —multitudes de hombres y mujeres— creían y se acercaban al Señor" (Hechos 5:12-14).
 
Por eso, la calidad y la frecuencia del culto público de la iglesia es el termostato que señala y regula el crecimiento sano, numérico y espiritual de una congregación.  
 
 
Segundo Examen:

¿Por qué es importante el culto público de la iglesia?
 
Opción 1 Porque es el termostato que regula el crecimiento.
Opción 2 Porque es la prolongación de la humanidad de Cristo.
Opción 3 Porque es el protocolo estático de los ritos sagrados.
Opción 4 Porque es el tiempo de presentar a los nuevos creyentes.