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LECCIÓN   6.6 

Unidos por el Sacramento.
 
Sacramento es un signo sensible y eficaz de la gracia, que nos proporciona la vida eterna. Jesucristo es sacramento porque es la señal de que Dios está entre nosotros (Mateo 1:23).
 
Siendo que Cristo es  sacramento, él mismo instituyó los sacramentos y los confió a su iglesia. Sacramento es una prolongación de su presencia en su iglesia. Por eso, la iglesia es quien tiene la autoridad de administrar los sacramentos.
 
Los sacramentos nos unen a Dios (Juan 1:14). De Cristo recibimos la gracia de los sacramentos (Juan 1:16). Jesús es la imagen de Dios invisible, que se hace visible en los sacramentos (Colonsenses 1:5).
 
Los misterios de la vida de Cristo se visualizan en los sacramentos. La iglesia ministra las acciones de Cristo y a la vez Cristo con su gracia edifica a la iglesia, de la misma manera como se identifica el Hijo con el Padre:
 
"Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Hijo, el Único, él mismo es Dios y está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios" (Juan 1:18).
 
En la ley no había ningún signo sacramental, en cambio en la gracia se desparrama todo el significado eficaz del sacramento. El carácter sacramental es un sello espiritual, conferido por los sacramentos, que constituye promesa y garantía de la protección divina:
 
"Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo" (Juan 1:17).
 
En virtud de este sello, el cristiano queda configurado a Cristo, participa de diversos modos en su sacerdocio y forma parte de la Iglesia según estados y funciones diversos.
 
Queda, por tanto, consagrado al culto divino y al servicio de la Iglesia. Puesto que el carácter es indeleble, los sacramentos que lo imprimen sólo pueden recibirse una vez en la vida, tales como el sacramento del bautismo.
 
También, los Sacramentos nos unen a la fe de la Iglesia. Pues, los sacramentos no sólo suponen la fe, sino que con las palabras y los elementos rituales la alimentan, fortalecen y expresan. Celebrando los sacramentos la Iglesia confiesa la fe apostólica:
 
"Quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad" (1 Timoteo 2:4).
 
De ahí la antigua sentencia: "lex orandi, lex credendi", que significa que la Iglesia cree tal como ora. De la manera como la iglesia se comporta es la medida de su creencia.
 
Por otro lado, los sacramentos son eficaces "ex opere operato". Es decir que la eficacia del sacramento está sujeto a la acción sacramental que se realiza. Porque es Cristo quien actúa en ellos y quien da la gracia que significan, independientemente de la santidad personal del ministro.
 
En consecuencia, los sacramentos nos unen a Dios, mediante la fe del individuo y de la presencia de la iglesia. Por eso, los frutos de los sacramentos, o sea, los efectos del sacramento dependen de las disposiciones del que los recibe. De ahí, que los sacramentos suponen la fe y al mismo tiempo alimentan, robustecen y expresan también la fe del creyente, mediante las palabras y los símbolos.

Para los creyentes en Cristo, los sacramentos, aunque no todos se den a cada uno de los fieles, son necesarios para la salvación, porque otorgan la gracia sacramental, el perdón de los pecados, la adopción como hijos de Dios, la configuración con Cristo Señor y la pertenencia a la Iglesia.

El Espíritu Santo cura y transforma a quienes reciben los sacramentos. Los sacramentos son necesarios para la salvación, pues son medios de gracia, que nutren la vida de santidad, pues sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14).
 
Mediante el sacramento se otorgan la gracia sacramental, tales como el perdón de los pecados, la adopción como hijos de Dios, la configuración con Cristo Señor y la pertenencia a la Iglesia.
 
El Espíritu Santo cura y transforma a quienes los reciben. Por eso, la gracia sacramental es la gracia del Espíritu Santo, dada por Cristo y propia de cada sacramento. Esta gracia ayuda al fiel en su camino de santidad, y también a la Iglesia en su crecimiento de caridad y testimonio.
 
Finalmente, en los sacramentos la Iglesia recibe ya un anticipo de la vida eterna:  
 
"Mientras vive aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo" (Tito 2:13).
 
Séptimo Examen:

¿A quien nos une el sacramento?
 
Opción 1 Nos unen a Dios mediante la fe del individuo y de la iglesia.
Opción 2 Nos unen a todas las personas por igual de cualquier religión.
Opción 3 Nos unen en un mismo sentir y pensar, con igual propósito.
Opción 4 Nos unen automáticamente a la gracia, sin aporte de la fe.