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LECCIÓN   2.12 

La utilidad de hacer preguntas.

Uno de los mejores métodos pedagógicos usados en la enseñanza ha sido el socrático, descrito por Platon en "Los Diálogos Socráticos".
 
No sólo se trata de un procedimiento dialéctico, ni una forma de debate. La fórmula consiste en preguntar, interpelar y cuestionar hasta encontrar la respuesta acertada, real y verdadera.
 
El ser humano que ha desarrollado un pensamiento crítico y ostenta la capacidad de solucionar problemas, es porque ha cultivado la agudeza y la perspicacia de hacer preguntas correctas y trascendentales.
 
La habilidad de hacer preguntas pertinentes lleva al ser humano a descubrir lo que ha estado buscando a través de sus cuestionamientos, hasta llegar a lo que quiere saber y conocer.
 
Cuando se hacen preguntas abiertas, que comienzan con el qué, cuándo, cómo, dónde, por qué y para qué, despiertan el interés por la reflexión, la dialéctica y el debate.
 
Cuando se hacen preguntas cerradas, que llevan a responder con un sí o un no, se logra obtener respuestas claras, precisas y más cercanas al propósito que se desea alcanzar.
 
Sin embargo, no todas las preguntas producen satisfactorias, faustas y suficientes respuestas. Por eso, hay que continuar indagando. Seguir y seguirse preguntando. Ampliar ideas. Procesar información. Describir y observar. Comprender y provocar más preguntas.
 
Hacer preguntas es muy útil, porque nos conduce a evolucionar con los nuevos descubrimientos y a crear novedosos inventos. Ayuda a romper paradigmas y a renovar o abandonar creencias.
 
En el aspecto espiritual y con referencia a la relación Dios y creación, el ser humano también se ha planteado grandes y difíciles preguntas.
 
Y es en este ámbito donde más se aplica el método socrático. De una pregunta, sigue otra pregunta, que facilita otra pregunta. Es un seguimiento continúo y que avanza en el mismo tema de manera sistemática.
 
Hay preguntas sobre Dios y con respecto a la naturaleza. Hay preguntas acerca de la relación Dios y el ser humano. Como también referente a la Biblia y a su, a veces, controversial contenido.
 
Entre muchas preguntas están las siguientes:
 
¿Dios es o Dios existe? ¿Qué siente Dios frente a tanta injusticia que hay el mundo? ¿Dios también tiene necesidades? ¿Es la Biblia la Palabra de Dios o la Biblia habla de la Palabra de Dios? ¿Dios es masculino o femenino?
 
Además hay preguntas tan existenciales, como ¿se tiene la certeza de dónde venimos y hacia dónde vamos? ¿Se puede pedir evidencia de todo lo que pensamos? ¿Puede el ser humano conocer a Dios o a lo que puede aspirar es tan sólo saber sobre Dios?
 
Si la fe es por gracia de Dios, ¿porque Dios requiere de nuestra fe?
 
¿Por qué la Biblia contiene aparentes contradicciones y diversas versiones de los mismos acontecimientos, hechos o personajes?
 
¿Quien provocó a David que hiciera un censo: Dios (2 Samuel 24:1) o fue Satanás (1 Crónicas 21:1)?
 
En fin, la familia de Zatu, ¿eran novecientos cuarenta y cinco (Esdras 2:8) u ochocientos cuarenta y cinco (Nehemías 7:13)?
 
Si Jesús deciente de David ¿De cuál hijo de David desciende Jesús: De Salomón (Mateo 1:6)  o de Nathán (Lucas 3:31)?
 
¿Juan el Bautista sí era Elías, quien había de venir (Mateo 11:14, 17:10-13) o no era Elías, quien había de venir (Juan 1:19-21)?

En Mateo 16:17 se dice que Pedro sabía que Jesús era Cristo por revelación de los cielos y no lo aprendió de ningún ser humano (Mateo 16:17). Por su parte en Juan 1:41, aparece que fue su hermano Andrés, quien se lo dijo.

En la experiencia de Pablo, se afirma que la voz le dijo cuál sería su deber (Hechos 26:16-18), pero en Hechos 9:7 y 22:10, la voz le ordenó que entrara en la ciudad de Damasco y que allí se le haría saber qué debía hacer.
 
Sin embargo, si una persona hace una de las anteriores preguntas y luego sobre esa pregunta propone otra pregunta y sobre ésta desliza otro interrogante, llega a la conclusión de que lo que aparecía como contracción son evidencias suplementarias.
 
Como en el caso de la comisión de Jesús a sus apóstoles: Id y haced discípulos... enseñándo (Mateo 28:19-20), predicando (Marcos 16:15), testificando (Lucas 24:48; Hechos 1:8) y siguiendo a Jesús (Juan 21:19.22).
 
Al final, son versiones coherentes y ordenadas a revelar la autenticidad de los sucesos. Son relatos que complementan la veracidad del hecho y enriquecen los acontecimientos, brindando mayor seguridad y la certeza de descubrir la verdad.
 
Lo mismo sucede con Jeremías 32:4 y Ezequiel 12:13. Se dice que Sedequías, rey de Judá sería llevado a Babilonia, pero en el otro pasaje se afirma que no verá a Babilonia. Pero en Jeremías 39:6,7 se informa que fue llevado ciego y por tanto no pudo ver a Babilonia.

Las diversas versiones o aparentes discrepancias, confirman que los escritos bíblicos no fueron reproducciones, ni los autores sagrados al escribir se imitaron unos entre otros, sino que el interés fue revelar la coherencia de la verdad
 
La recopilación de los manuscritos y las variantes de los escritores, presentan neutralidad, libertad y la confirmación de Jeremías 1:12:
 
"Has visto bien, dijo el Señor, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra".
 
En conclusión, vale la pena hacer preguntas, sin temor a perder la fe, sino para ser trasformados por la renovación del entendimiento (Romanos 12:2).

  
Décimo Tercer Examen:

¿Cuál es la utilidad de hacer preguntas?
 
Opción 1 Conduce a descubrir, inventar y abandonar creencias.
Opción 2 Se desarrolla más la fe y se cree más en la evolución. 
Opción 3 Quedan en evidencia que la Biblia tiene contradicciones.
Opción 4 Hay necesidad de cotizar la profesión de los periodistas.