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LECCIÓN   5.9

El servicio que ayuda al bien social.
 
El servicio es un deber social. Sin embargo, en la actualidad, las entidades rentables y las instituciones lucrativas, quieren aparecer como organizaciones de servicio al bien social.
 
Hay mucha diferencia entre el servicio social y el trueque comercial. Pero en la mentalidad normal de la gente no ve oposición. Se ha vuelto común, que empresas, negocios, compañías y corporaciones usen el término servicio dentro de su lenguaje utilitario y cotidiano.
 
Hoy día hasta los más honorables y generosos círculos de bondad han cambiado. A través de la historia, muchas asociaciones denominadas sin ánimo de lucro, han acumulado gran cantidad de bienes, que sobrepasan en riqueza a cualquier otra entidad de naturaleza comercial. 
 
Las organizaciones no gubernamentales (ONGs),  también conocidas como sociedades incorporadas, han acumulado tantas posesiones y han aumentado tanto su capital, que ofrecen exhorbitantes salarios a sus ejecutivos y a ciertos privilegiados empleados.
 
Estas organizaciones que en un comienzo, tenían aspiraciones francas de servir, ahora en sus cuentas bancarias, en infraestructura y funcionamiento, han atesorado gran riqueza y preponderante poder.
 
En la actualidad se habla de solidaridad. En esencia solidaridad es unirnos a otra persona, cuando por sí solo no puede salir de su difícil situación; es ser de apoyo a los menos favorecidos de la humanidad.
 
Sin embargo, el término solidaridad también se ha comercializado. En la academia se enseña economía solidaria. Se le adiestra al educando que solidaridad no es caridad, sino poner en marcha otros mecanismos de control económico de productividad.
 
Entonces, solidaridad sería poner a funcionar la economía en ciertas relaciones alternativas de trabajo. Se trataria de pensar en la oferta y la demanda de mercados en escalas pequeñas, para competir con los tejidos macroeconímicos.
 
Este sistema de economía solidaria consiste en enseñarle al pobre cómo hacerse rico. Es enfocarse en el cooperativismo, la autogestión y la creación de empresas asociativas, para mover la economía social.
 
Otro aspecto del aparente servicio social es la caridad, la limosna, la ayuda directa y la atención al necesitado. Es darle al pobre comida, ropa, ciertas medicinas, humildes viviendas, descontextualizada educación, diversión y esparcimiento.
 
La satisfacción de las necesidades básicas humanas son un derecho de toda persona. Precisamente, entre las inéditas enseñanzas de Jesús Maestro, acentúa el dar como un privilegio. Proveer al necesitado es la medida y el estandar de nuestro comportamiento, para el juicio al final de nuestra existencia terrenal:
 
"Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: Vengan, ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar. Estuve desnudo, y me dieron ropa. Estuve enfermo, y me cuidaron. Estuve en prisión, y me visitaron" (Mateo 25:34-36).
 
Pero satisfacer las necesidades básicas, sólo indican el comienzo para luego llegar al servicio total y verdadero. El principio es básico, pero el final es más exigente. Muy parecido cuando se afirma, que el principio de la sabiduría es el temor a Dios (Proverbios 9:10).
 
El temor del Señor, es sólo la base de la sabiduría. Pero hay que continuar y avanzar, ya que el conocer al Santo da por resultado el buen juicio. Nivel superior al que debemos escalar.
 
Es muy claro y evidente que la presencia de Cristo está en el más necesitado y minusválido de la sociedad, como lo dice el Señor: 
 
"Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de éstos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!" (Mateo 25:40).
 
El servicio que ayuda al bien social es el que está centrado en el sujeto y no en el objeto. Es decir, el servir es una codición interior y es una actitud de esencia espiritual. No es dar, sino darse. No es aportar cosas físicas, sino compartir la esencia natural de la vida.
 
El servicio no debe quedarse en lo esencial solamente. Pues cuando Jesús afirma que servirle a uno de estos pequeños es servirle a él, es sólo la base, es el principio y el comienzo, para llegar al servicio categórico.
 
Servir es más que dar. El problema es que como nos hemos quedado en la raíz y en el fondo de la dimensión del servicio, sólo hacemos el servicio de mantenimiento, de atención y de sostenimiento.  
 
El servicio que ayuda al bien social, se eleva a la formación de valores para vivir la existencia con calidad y excelencia. Se habla del aprecio multicultural, del fundamento de la fe, de creer y confiar en sí mismo.
 
El valor supremo del servicio ayuda a vivir con propósitos vitales. Integra a la gran mayoría de personas modestas y humildes en la participación de los hilos invisibles que sostienen a la sociedad.
 
Servir es escuchar las diversas voces de quienes tiene muy poco. Se les facilita aportar ideas, sueños y anhelos. Se incorporan las deciciones de cómo hacer del mundo un lugar de paz, de armonía y de la cotidianidad amorosa y respetuosa de las relaciones mutuas entre los seres humanos.
 
Por eso, si pensamos de verdad en el servicio que ayuda al bien social, nuestro paradigma que hemos tenido hasta el momento sobre el servicio, cambia. 
 
Servir es guardar lealtad, cultivar la amistad, mantener el equilibrio y la serenidad. Servir es desprendimiento pleno y absoluto de lo que tenemos y de lo que somos. Es llegar a la plenitud, a la totalidad.
 
Servicio de ayuda al bien social es ser y permanecer completos. Según el lenguaje bíblico es llegar a ser perfectos:
 
"Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme" (Mateo 19:21).
 
Muchas veces se refirió Jesús a la actitud que debe poseer el servidor genuino. Cuando Jesús habló sobre las preocupasiones de la vida diaria, puso el dinero y las posesiones como falsas seguridades. 
 
Jesús hizo un llamado a buscar el reino de Dios, por encima de todas las cosas, pues las cosas serían otorgadas como consecuencia de pertenecer a su reinado. Lo físico viene por sí mismo (Lucas 12:31), después de que el Padre entregue en nuestras manos su reino.
 
Cuando Jesús habló del servicio, lo elevó al estrato y jerarquía del desprendimiento total. Servir es renunciar a lo suyo, y a no adjudicarse nada como propio. Jesús optó por una prosperidad bien asegurada:
 
"Vendan sus posesiones y den a los que pasan necesidad. ¡Eso almacenará tesoros para ustedes en el cielo! Y las bolsas celestiales nunca se ponen viejas ni se agujerean. El tesoro de ustedes estará seguro; ningún ladrón podrá robarlo y ninguna polilla, destruirlo" (Lucas 12:33).
 
El servicio que ayuda al bien social es despojarse de todo, es evitar la avaricia y jamás caer en la codicia. Servir al bien social, no es dar, sino vivir con lo necesario, para que los demás también tengan acceso a todo lo necesario para vivir.
 
Servir al bien social es no vivir en excesos, como tampoco en carencia y deficit. Es mantener el constante equilibrio de equidad en oportunidades, bienes y servicios para todos.
 
El servicio de ayuda al bien social es permanente, cotidiano y se convierte en un estilo de vida. Mantiene un estarda de vida continúo. De estabilidad y balance para todas las personas. El servicio ilumina al ser humano a mantenerse en vigilancia militante:
 
"Estén vestidos, listos para servir y mantengan las lámparas encendidas" (Lucas 12:34).
 
Para optar por el servicio que ayuda al bien social hay que hacer una limpieza de mente y corazón, de los paradigmas de egoismo que rigen la mentalidad moderna. Es liberarse de la esclavitud voraz por las ambiciones de los bienes terrenales: 
 
"Por lo tanto, limpien el interior dando de sus bienes a los pobres, y quedarán completamente limpios" (Lucas 11:41).
 
 
Decimo Examen:

¿Cuál es el servicio que ayuda al bien social?
 
Opción 1 El que permite que los demás posean lo mismo.
Opción 2 El que comparte todo lo que tiene con los pobres.
Opción 3 El que está centrado en el sujeto y no en el objeto.
Opción 4 El que tiene un gran corazón de compartir con todos.