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Presentación del Curso

 

Evangelizar es instituir el reino de los cielos entre nosotros.

 
El reino de los cielos es una estructura espiritual, pero que se hace visible en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, cuando los miembros congregantes cumplen con la evangelización.

 

Son seis elementos que forman el cuerpo del mensaje cristiano.

 

Este mensaje está formado por una estructura entre tejida por hilos invisibles y puntos conectados por transmisores espirituales.

 

Dicha estructura para unos ha estado escondida, así hayan leído y oído el Evangelio, y para otros es desconocida, debido a que es necesario el acercamiento al texto bíblico con el espíritu de Cristo.

 

Para conocer y entender plenamente las intenciones de los autores sagrados, hay que escudriñar con seriedad y profundad espiritual los siguientes puntos:

 

1. - Kerigma, es la incidencia del encuentro con Jesús.

Se trata del ímpetu de ANUNCIAR: "Les anunciamos al que existe desde el principio, a quien hemos visto y oído. Lo vimos con nuestros propios ojos y lo tocamos con nuestras propias manos. Él es la Palabra de vida" (1 Juan 1:1).

 

2. - Didaskalia, es la pedagogía del conocimiento cristiano.

Corresponde a la didáctica de ENSEÑAR: - "Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado" (Mateo 28:20).

 

3. - Parénesis, es el entendimiento del mensaje de Jesús.

Hace referencia al entusiasmo de PREDICAR: - "Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos" (Marcos 16:15).

 

4. - Karisma, es la integridad de la Palabra de Dios.

Se relaciona a la experiencia de TESTIFICAR: - "Ustedes son testigos de todas estas cosas" (Lucas 24:48). - "Serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes" (Hechos 1:8).

 

5. - Diakonía, es el despliegue del liderazgo cristiano.

Tiene que ver con la confianza de SEGUIR: - "Sígueme" (Juan 21:19). - "En cuanto a ti, sígueme" (Juan 21:22).

 

6. - Koinonía, es la señal de Jesús en el mundo.

Consiste en el discernimiento de ENVIAR: - “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes” (Juan 20:21). - "Así como tú me enviaste al mundo, yo los envío al mundo" (Juan 17:18).

 

 

Este material abarca un programa completo, para entender los elementos que integran la evangelización total.

 

Es un recurso para entrenar, capacitar y equipar a personas que estén dispuestas a invertir su vida en la difusión del precioso nombre de Jesús (Juan 15:21). 

 

Se trata de una mirada a la Palabra de Dios desde la perspectiva espiritual de la experiencia de los autores sagrados.

 

Tiempo atrás, el Señor me pidió que lo acompañara a trabajar en su obra. 

 

¿Cuál sería mi oficio? ¿A dónde tendría que ir? ¿Qué iba a hacer?

 

Esperando, sin respuesta a mis preguntas, ni averiguar lo suficiente, decidí seguirlo. 

 

Más tarde, descubrí que cuando Jesús llama, sólo hay un trabajo, un lugar y un quehacer: evangelizar. Lo que hemos llamado iglesias, ministerios o pastorales, son fragmentos de un todo, que es el trabajo evangelizador. 

 

La única labor que nos pide Jesús, es que demos a conocer su nombre a quienes no lo conocen (Hechos 9:15), como él dio a conocerle nombre de Dios (Juan 17:26).

 

Nombre que desde el principio han querido opacarlo los adversarios  de la verdad (Hechos 4:18), a veces sugiriendo y muchas otras ordenando estrictamente no enseñar en el nombre de Jesús (Hechos 5).

 

Nombre que hasta la fecha sigue teniendo rechazo, ya sea por los enemigos explícitos o por la indiferencia, la incredulidad o el enfriamiento de los mismos creyentes.

 

Sin embargo, al igual que ayer, hoy también sigue habiendo personas que persisten en anunciar, enseñar, adorar, recibir dones, servir y comulgar con la Palabra de Dios.

 

Nuestro trabajo es hablar de Jesús, al mimo tiempo que vamos al encuentro de Dios quien viene a buscarnos.

 

El evangelizador propicia el encuentro entre Dios y la persona, ayuda a madurar la relación y nutre a los creyentes en perseverar hasta el final.

 

La evangelización es la fuente de agua viva de la iglesia y el esplendor de la luz divina. El evangelizador es como una fuente, porque recibe la gracia de Dios, contiene la gracia mediante el testimonio y da la gracia a través de la transmisión del mensaje de Jesús.

 

La evangelización es luz de la palabra que proviene de Cristo y nos hace caminar como hijos de luz (Efesios 5:8). Trabajar con Jesús ha sido una experiencia maravillosa.

 

El trabajo, además de dignificar a la persona, es una responsabilidad humana (2 Tesalonicenses 3:10-12).

 

Hay labores que producen más frutos que otros, aunque a veces, a pesar del esfuerzo, ni siquiera se cosecha.

 

La dedicación que se le invierte a un proyecto, no siempre es coherente con los resultados.

 

Sin embargo, cuando trabajamos en la obra de Jesús, con certeza se logra siempre excelente productividad.